Un estudio con participación del IRB CatSud concluye que consumir una ración diaria de frutos secos contribuye a una mayor concentración y una cantidad espermática con menos alteraciones
Una investigación a cargo de personal investigador del Institut de Recerca Biomèdica Catalunya Sud (IRB CatSud), la red de CIBER CIBERobn (Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición) y la Universitat Rovira i Virgili (URV) se ha centrado, en el marco de un estudio publicado en la revista científica Andrology, en la calidad de la dieta vinculada con la calidad espermática y se ha concluido que los hombres que tienen una ingesta de frutos secos regulares tienen una mejor calidad espermática.
El estudio ha trabajado con una muestra de hasta 222 hombres sanos de entre 18 y 40 años participantes del proyecto internacional llamado Led-Fertyl. Se trata de un estudio transversal centrado en los factores dietéticos y de estilo de vida relacionados con la calidad del semen. Para analizar la relación entre el consumo de frutos secos y la calidad espermática, los investigadores recopilaron información detallada sobre los hábitos alimentarios de los participantes mediante cuestionarios nutricionales validados y la compararon con los resultados de sus seminogramas, la prueba clínica utilizada para evaluar parámetros como la concentración, el recuento o la movilidad de los espermatozoides.
Los participantes con un consumo más elevado de frutos secos presentaban menos probabilidades de mostrar alteraciones en la movilidad de los espermatozoides, uno de los factores que pueden afectar la fertilidad masculina. Más concretamente, el equipo investigador apunta que los hombres que consumían una ración diaria tenían un 75% menos de probabilidades de presentar problemas de movilidad espermática y un 69% menos de riesgo de tener alguna alteración en el seminograma.
Referencia del estudio
Dávila-Córdova E, Babio N, Valle-Hita C, Fernández de la Puente M, Beltran-Arasa A, Cebrián-Puig M, Fambuena-Perez V, García-Serrano I, Murphy MM, Salas-Salvadó J, Salas-Huetos A. Nut Consumption and Sperm Quality in Healthy Men: Results From the Led-Fertyl Study. Andrology. 2026. https://doi.org/10.1111/andr.70204
Un estudio con participación del IRB CatSud, la URV y el CIBEROBN muestra que una intervención basada en hábitos de vida saludables favorece una toma de decisiones más reflexiva en personas mayores con alto riesgo cardiovascular
Tomar decisiones precipitadas, actuar sin valorar suficientemente las consecuencias o dejarse llevar por impulsos momentáneos son algunas de las manifestaciones de la impulsividad. Este rasgo psicológico se ha relacionado a menudo con conductas poco saludables, como el tabaquismo, el consumo de sustancias, así como con problemas de salud mental y una peor calidad de vida. Sin embargo, hasta ahora existían pocas evidencias sobre cómo se puede modificar la impulsividad en personas mayores sin trastornos psiquiátricos diagnosticados.
Ahora, una investigación liderada por personal investigador de la Universitat Rovira i Virgili (URV), el Institut de Recerca Biomèdica Catalunya Sud (IRB CatSud) y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBEROBN) ha demostrado que una intervención que combina una dieta mediterránea hipocalórica, actividad física regular y apoyo conductual puede reducir los niveles de impulsividad. Los resultados se han publicado en Psychotherapy and Psychosomatics, una de las revistas de referencia internacional en los campos de la psicología y la psiquiatría.
El estudio se basa en el análisis de los datos de 306 participantes de PREDIMED-Plus Cognición, un subproyecto que evalúa la función cognitiva y diversos aspectos de la salud mental dentro del gran ensayo clínico PREDIMED-Plus. Las personas participantes fueron distribuidas aleatoriamente en dos grupos: uno siguió un programa intensivo de cambio de estilo de vida, con el objetivo de reforzar la adhesión a una dieta mediterránea baja en calorías, aumentar la práctica de actividad física y consolidar estos hábitos mediante estrategias de apoyo conductual; el otro grupo recibió únicamente recomendaciones generales sobre dieta mediterránea.
La impulsividad se evaluó al inicio del estudio y a lo largo de los tres años de seguimiento mediante cuestionarios de personalidad y diferentes pruebas cognitivas.
Mejora del autocontrol y de la toma de decisiones
Al cabo de tres años, las personas que habían participado en la intervención intensiva presentaron una reducción significativa, entre leve y moderada, de los niveles de impulsividad respecto al grupo control. Los resultados indican una disminución de la tendencia a actuar de forma irreflexiva y una mejora de la capacidad para valorar las consecuencias de las decisiones.
Además, los participantes mostraron una mayor predisposición a priorizar beneficios futuros por encima de recompensas inmediatas, un cambio de comportamiento especialmente relevante porque está relacionado con una mejor autorregulación y con el mantenimiento de hábitos saludables a largo plazo.
“Es la primera vez que se demuestra que una intervención multimodal puede modular la impulsividad en adultos mayores, con un potencial impacto en la prevención de futuras enfermedades crónicas”, destaca Carlos Gómez Martínez, investigador posdoctoral de Helse Vest y la Universidad de Bergen (Noruega).
Por su parte, Jordi Salas-Salvadó, catedrático de Nutrición de la URV y colíder del estudio, subraya que los beneficios de los hábitos saludables van más allá de la salud física. “Una mejor capacidad de autorregulación puede favorecer una toma de decisiones más consciente, facilitar el mantenimiento de conductas saludables en el tiempo y contribuir al bienestar psicológico”, señala.
El estudio ha sido desarrollado por personal investigador de la Unidad de Nutrición Humana de la URV, el IRB CatSud y el CIBEROBN, en el marco del proyecto PREDIMED-Plus, impulsado por diversos grupos del CIBER del Instituto de Salud Carlos III. La investigación ha contado con financiación de los proyectos europeos Eat2BeNice y PRIME, así como de otros proyectos competitivos del ISCIII.
Referencia científica
Gómez-Martínez C, Shyam S, Camacho-Barcia L, Margara-Escudero HJ, Babio N, Forcano L, Corella D, Cuenca-Royo A, de la Torre R, Jimenez-Murcia S, Pintó X, Fitó M, Fernández-Carrión R, Matura S, Franke B, Haavik J, Fernández-Aranda F, Salas-Salvadó J. Psychotherapy and Psychosomatics (2026). DOI: 10.1159/000550126.
El estudio, publicado en la revista BMC Medicine, ha analizado datos de 746 adultos mayores con alto riesgo cardio metabólico, que han sido seguidos durante seis años. El equipo investigador ha evaluado el grado de adherencia a la dieta mediterránea, la composición de la microbiota intestinal y la evolución de su función cognitiva a lo largo del tiempo. Los resultados indican que las personas que seguían de manera más fiel este patrón alimentario presentaban una microbiota intestinal más favorable y una evolución cognitiva más positiva.
Uno de los aspectos más innovadores del trabajo es la identificación de una “huella microbiana” propia de la dieta mediterránea. Este nuevo biomarcador, basado en la presencia y la abundancia de determinadas bacterias intestinales asociadas a este tipo de alimentación, también se relaciona con un deterioro cognitivo más lento. Según los autores, este hallazgo aporta nuevas pistas sobre los mecanismos biológicos que explican los beneficios de la dieta mediterránea sobre el cerebro.
Eje intestino-cerebro
La función cognitiva incluye capacidades como la memoria, la atención, el aprendizaje, el lenguaje o la toma de decisiones, esenciales para mantener la autonomía en la vida cotidiana. En paralelo, la microbiota intestinal está formada por billones de bacterias que intervienen en procesos clave como la digestión, la inmunidad o la producción de sustancias que influyen en el funcionamiento del organismo. En los últimos años, la investigación ha puesto de manifiesto la existencia del llamado eje intestino-cerebro, un sistema de comunicación bidireccional mediante el cual los microorganismos intestinales pueden producir compuestos que llegan al cerebro y afectan su funcionamiento.
“Este estudio demuestra que la microbiota intestinal es una pieza clave en los beneficios cognitivos de la dieta mediterránea”, explica Jiaqi Ni, primera autora del trabajo e investigadora predoctoral de la URV. “Nuestros resultados sugieren que algunas bacterias intestinales asociadas a una mayor adherencia a este patrón alimentario podrían proteger frente al deterioro cognitivo”.
En la misma línea, el catedrático de la URV Jordi Salas-Salvadó, director del estudio, destaca que “identificar una huella microbiana asociada a la dieta mediterránea abre nuevas oportunidades para diseñar intervenciones nutricionales o microbianas orientadas a promover un envejecimiento cognitivo saludable”. Por su parte, las investigadoras del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la URV Nancy Babio y Stephanie K. Nishi subrayan la relevancia de los resultados en un contexto de envejecimiento poblacional y aumento de la prevalencia de la demencia, y apuntan que mejorar la calidad de la dieta es una estrategia sencilla y accesible con beneficios reales para la salud cerebral.
El trabajo ha sido liderado por la investigadora predoctoral Jiaqi Ni y dirigido por Jordi Salas-Salvadó, Nancy Babio y Stephanie K. Nishi, miembros de la Unidad de Nutrición Humana del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la URV, con la colaboración de investigadores del consorcio PREDIMED-Plus. El estudio se enmarca en una investigación multicéntrica que contribuye a profundizar en la relación entre alimentación, microbiota intestinal y salud cerebral a lo largo del envejecimiento.
Referencia bibliográfica: Ni J, Hernández-Cacho A, Nishi SK, Babio N, Belzer C, Konstati P, Vioque J, Corella D, Castañer O, Vidal J, Moreno-Indias I, Torres-Collado L, Coltell O, Fitó M, Ruiz-Canela M, Wang DD, Tinahones FJ, Salas-Salvadó J. Mediterranean diet, gut microbiota, and cognitive decline in older adults with obesity/overweight and metabolic syndrome: a prospective cohort study. BMC Med. 2025 Dec 1;23(1):669. doi: 10.1186/s12916-025-04488-y.
Un estudio con 746 personas mayores seguidas durante seis años identifica una “huella microbiana” asociada a este patrón alimentario y a una evolución cognitiva más favorable
Seguir una dieta mediterránea no solo beneficia al corazón o al metabolismo, sino que también podría ayudar a preservar la función cognitiva a medida que el envejecimiento avanza. Así lo indica una investigación liderada por la Universitat Rovira i Virgili (URV), el IISPV y el CIBERobn, que muestra cómo este patrón alimentario se asocia a una microbiota intestinal más saludable y a un deterioro cognitivo más lento en personas mayores con sobrepeso u obesidad y síndrome metabólico.
El estudio, publicado en la revista BMC Medicine, ha analizado datos de 746 adultos mayores con alto riesgo cardio metabólico, que han sido seguidos durante seis años. El equipo investigador ha evaluado el grado de adherencia a la dieta mediterránea, la composición de la microbiota intestinal y la evolución de su función cognitiva a lo largo del tiempo. Los resultados indican que las personas que seguían de manera más fiel este patrón alimentario presentaban una microbiota intestinal más favorable y una evolución cognitiva más positiva.
Uno de los aspectos más innovadores del trabajo es la identificación de una “huella microbiana” propia de la dieta mediterránea. Este nuevo biomarcador, basado en la presencia y la abundancia de determinadas bacterias intestinales asociadas a este tipo de alimentación, también se relaciona con un deterioro cognitivo más lento. Según los autores, este hallazgo aporta nuevas pistas sobre los mecanismos biológicos que explican los beneficios de la dieta mediterránea sobre el cerebro.
Eje intestino-cerebro
La función cognitiva incluye capacidades como la memoria, la atención, el aprendizaje, el lenguaje o la toma de decisiones, esenciales para mantener la autonomía en la vida cotidiana. En paralelo, la microbiota intestinal está formada por billones de bacterias que intervienen en procesos clave como la digestión, la inmunidad o la producción de sustancias que influyen en el funcionamiento del organismo. En los últimos años, la investigación ha puesto de manifiesto la existencia del llamado eje intestino-cerebro, un sistema de comunicación bidireccional mediante el cual los microorganismos intestinales pueden producir compuestos que llegan al cerebro y afectan su funcionamiento.
“Este estudio demuestra que la microbiota intestinal es una pieza clave en los beneficios cognitivos de la dieta mediterránea”, explica Jiaqi Ni, primera autora del trabajo e investigadora predoctoral de la URV. “Nuestros resultados sugieren que algunas bacterias intestinales asociadas a una mayor adherencia a este patrón alimentario podrían proteger frente al deterioro cognitivo”.
En la misma línea, el catedrático de la URV Jordi Salas-Salvadó, director del estudio, destaca que “identificar una huella microbiana asociada a la dieta mediterránea abre nuevas oportunidades para diseñar intervenciones nutricionales o microbianas orientadas a promover un envejecimiento cognitivo saludable”. Por su parte, las investigadoras del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la URV Nancy Babio y Stephanie K. Nishi subrayan la relevancia de los resultados en un contexto de envejecimiento poblacional y aumento de la prevalencia de la demencia, y apuntan que mejorar la calidad de la dieta es una estrategia sencilla y accesible con beneficios reales para la salud cerebral.
El trabajo ha sido liderado por la investigadora predoctoral Jiaqi Ni y dirigido por Jordi Salas-Salvadó, Nancy Babio y Stephanie K. Nishi, miembros de la Unidad de Nutrición Humana del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la URV, con la colaboración de investigadores del consorcio PREDIMED-Plus. El estudio se enmarca en una investigación multicéntrica que contribuye a profundizar en la relación entre alimentación, microbiota intestinal y salud cerebral a lo largo del envejecimiento.
Referencia bibliográfica: Ni J, Hernández-Cacho A, Nishi SK, Babio N, Belzer C, Konstati P, Vioque J, Corella D, Castañer O, Vidal J, Moreno-Indias I, Torres-Collado L, Coltell O, Fitó M, Ruiz-Canela M, Wang DD, Tinahones FJ, Salas-Salvadó J. Mediterranean diet, gut microbiota, and cognitive decline in older adults with obesity/overweight and metabolic syndrome: a prospective cohort study. BMC Med. 2025 Dec 1;23(1):669. doi: 10.1186/s12916-025-04488-y.
En los próximos meses, la comunidad científica interesada en la investigación biomédica y en las bases moleculares de la patología tendrá la oportunidad de asistir a dos sesiones virtuales de alto nivel, impartidas por expertos reconocidos en sus respectivos campos.
Este jueves 22 de enero a las 16 h, el Dr. Carlos Castaño, investigador posdoctoral, participará en el ciclo CIBEROBN Webinars 2026 con una ponencia centrada en un tema emergente en el ámbito de la interacción huésped–microbioma. Su charla, titulada “Isolation and Characterization of Circulating Bacterial Extracellular Vesicles: A Novel Approach to Understanding Host–Microbiome Interactions in Obesity”, abordará cómo las vesículas extracelulares bacterianas presentes en la circulación pueden ofrecer nuevas herramientas para comprender los mecanismos moleculares que relacionan el microbioma con la obesidad. Este enfoque innovador abre la puerta a nuevas líneas de investigación y a posibles aplicaciones diagnósticas o terapéuticas.
Posteriormente, el 16 de febrero a las 16 h, el grupo de la SEBBM “Bases Moleculares de la Patología”, coordinado por la Dra. Sonia Fernández‑Veledo, organizará un nuevo seminario web dedicado a la neurobiología del comportamiento alimentario. La investigadora Roberta Haddad‑Tovolli (IDIBAPS) impartirá la conferencia “Neuronal circuits underlying appetitive behaviors in the maternal brain and the programming of offspring health”.
Un estudio de la URV-IISPV-CIBEROBN alerta de que un 80% de los productos infantiles no son adecuados desde el punto de vista nutricional ni deberían ser promocionados
Saangheta Shyam, Nancy Babio, Paulina Leszczynska, Sara de Las Heras y Jordi Salas.
La mayoría de alimentos para niños menores de tres años que se comercializan en España son de baja calidad nutricional y no cumple con los estándares que marca la Organización Mundial de la Salud (OMS). Así lo indica un estudio liderado por la Universidad Rovira i Virgili (URV) junto con el Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili (IISPV) y el CIBER de Obesidad y Nutrición (CIBEROBN), que advierte que estos productos no deberían ser promocionados para su venta.
Para realizar el estudio, que se ha publicado en el European Journal of Pediatrics, se han analizado más de 800 productos entre los que purés, lácteos, snacks y bebidas. El equipo investigador detectó problemas nutricionales repetitivos en estos alimentos, como un elevado contenido en azúcares añadidos -de forma frecuente a través de zumos concentrados-, bajo aporte calórico y poca densidad energética. Además, muchas de las etiquetas de los productos analizados eran fruto de estrategias de marketing que inducían a error porque mostraban nombres de productos confusos, como por ejemplo “ternera con zanahoria”, en casos en que la ternera era un ingrediente minoritario. También encontraron envases de alimentos con mensajes como «sin azúcares añadidos» e incluso con afirmaciones de salud poco fundamentadas científicamente.
«Muchos de estos productos generan una falsa percepción de calidad, cuando en realidad no son adecuados según la OMS para el desarrollo saludable de los niños», alerta Paulina Maria Leszczynska, primera autora del estudio.
«No podemos permitir que los intereses comerciales prevalezcan sobre la salud infantil. Es imprescindible contar con una normativa clara, vinculante y basada en evidencias científicas que proteja a la población más pequeña», advierte Nancy Babio, investigadora del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la URV e investigadora principal del proyecto.
Normativa parada
Actualmente, la publicidad de alimentos en el Estado español se rige por el Código PAOS, un sistema de autorregulación voluntaria que no cuenta con mecanismos sancionadores. En 2022 el Ministerio de Consumo propuso un Real Decreto para regular la publicidad de alimentos y bebidas dirigidos a los niños, utilizando los criterios de la OMS como base, pero la tramitación del texto sigue bloqueada a la espera de ser aprobada por el Consejo de Ministros.
Ante estos hechos, el equipo investigador ha hecho un llamamiento al Gobierno para que apruebe sin más demora el Real Decreto de regulación de la publicidad de alimentos infantiles y prohíba la promoción de productos no adecuados para menores de 3 años, especialmente aquellos con excesos de azúcar o afirmaciones engañosas.
El trabajo lo ha realizado la dietista-nutricionista Paulina Maria Leszczyńska y el equipo investigador del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la URV Sara de Heras-Delgado, Sangeetha Shyam, Jordi Salas-Salvadó y Nancy Babio, que también forma parte del IISPV y el CIBEROBN. El estudio ha contado con Diane Threapleton y Janet Cade, de la Universidad de Leeds, autoras de la herramienta Nutrient and Promotion Profile Model Calculator, utilizada para evaluar el rendimiento nutricional y promocional de los productos infantiles según el modelo de la OMS.
Referencia Bibliográfica:
Leszczyńska PM, de Las Heras-Delgado S, Shyam S, Threapleton D, Cade J, Salas-Salvadó J, Babio N. Nutricional contento y promocionar prácticas de foods para niños y jóvenes en el español mercado: en el cross-sectional product evaluation. Eur J Pediatr. 2025 May 10;184(6):333. doi: 10.1007/s00431-025-06156-y. PMID: 40347273; PMCID: PMC12065749.
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