El Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) afecta a cerca del 2% de la población en los países occidentales, suele empezar en la adolescencia y se diagnostica aproximadamente tres veces más a menudo en mujeres que en hombres. Se caracteriza por una inestabilidad persistente en las emociones, en las relaciones con los demás y en la imagen de uno mismo, asociándose a menudo a conductas autolesivas y a un riesgo elevado de suicidio. A pesar de su gravedad, no existe ningún fármaco aprobado específicamente para tratarlo y sus bases biológicas siguen siendo poco conocidas. Ahora, un consorcio internacional, con participación del Hospital Universitario Institut Pere Mata (HUIPM) y el Instituto de Investigación Biomédica Catalunya Sud (IRB CatSud), ha identificado por primera vez regiones del genoma asociadas de forma consistente con este trastorno. El estudio, publicado en la revista Nature Genetics, es el mayor análisis genético realizado hasta ahora sobre el TLP y el primer estudio de este tipo sobre un trastorno de la personalidad que obtiene resultados concluyentes.
El trabajo ha combinado datos de 27 estudios clínicos, biobancos y cohortes poblacionales de 14 países, coordinados desde el Central Institute of Mental Health de Mannheim (Alemania) en el marco del Psychiatric Genomics Consortium. El grupo de investigación Genética y Ambiente en Psiquiatría (GAP), del HUIPM-IRB CatSud-URV y el CIBERSAM, ha participado con una de las dos cohortes independientes que han servido para confirmar los resultados obtenidos en el análisis principal. También han contribuido otros grupos del CIBERSAM, entre ellos los del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau y el Hospital Universitari Vall d’Hebron.
El estudio ha identificado en total, 11 regiones del genoma y nueve genes que podrían contribuir al desarrollo del trastorno. Asimismo, estima que las variantes genéticas comunes analizadas explican en torno al 17% de la susceptibilidad al trastorno. Este resultado confirma que el TLP tiene una arquitectura poligénica, es decir, que está causado por el efecto conjunto de muchísimas variantes de pequeño efecto, exactamente como ocurre con la esquizofrenia, la depresión o el trastorno bipolar.
El análisis muestra también que el riesgo genético del TLP se solapa de forma notable con el de otros trastornos mentales, especialmente el trastorno de estrés postraumático, la depresión y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, así como con la conducta antisocial y las medidas de suicidio y autolesión. Sin embargo, se han detectado coincidencias con enfermedades físicas como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, la diabetes tipo 2, la obesidad y la hipertensión. Este hallazgo es especialmente relevante porque una parte importante de la reducción de la esperanza de vida de las personas con TLP se atribuye a problemas de salud física, reforzando la necesidad de un abordaje asistencial que tenga en cuenta el conjunto de la salud de la persona.
Elisabet Vilella, responsable del grupo de investigación Genética y Ambiente en Psiquiatría (GAP), explica que «estos resultados demuestran que el TLP tiene una base biológica comparable a la de otros trastornos mentales graves y es una evidencia que debería ayudar a reducir el estigma que todavía pesa sobre las personas que lo padecen y sus familias».
Los autores sitúan estos resultados en un punto equivalente al de los primeros estudios genéticos de la esquizofrenia de hace quince años, que empezaron identificando unas pocas regiones antes de que la colaboración internacional y las mayores muestras multiplicaran los hallazgos. Señalan también dos limitaciones importantes: todas las muestras analizadas son de ascendencia europea, por lo que es necesario ampliar la investigación a poblaciones diversas, y las puntuaciones de riesgo genético derivadas del estudio son una herramienta de investigación que no permite predecir el riesgo individual ni realizar diagnósticos. Los resultados del trabajo se han puesto a disposición de la comunidad científica para facilitar posteriores estudios y, a largo plazo, contribuir al desarrollo de tratamientos.
Referencia bibliográfica:
Streit, F., Awasthi, S., Hall, A. S. M., et al. Genome-wide association analyses of borderline personality disorder identify 11 loci and highlight shared risk with mental and somatic disorders. Nature Genetics (2026). https://doi.org/10.1038/s41588-026-02654-3. Published: 20 July 2026
Las variantes genéticas que favorecen una mayor fertilidad pueden haberse mantenido a lo largo de la evolución humana, aunque también aumenten el riesgo de padecer enfermedades y se asocien con una menor esperanza de vida. Esta es la principal conclusión de un estudio que contribuye a explicar por qué la selección natural no ha eliminado muchas variantes genéticas relacionadas con enfermedades comunes.
El trabajo, liderado por el Instituto de Biología Evolutiva (IBE, CSIC-Universitat Pompeu Fabra) y con la participación del Hospital Universitari Institut Pere Mata, el Institut de Recerca Biomèdica Catalunya Sud y el Barcelonaβeta Brain Research Center (BBRC), se ha publicado en la revista científica Nature Ecology & Evolution. La investigación ha analizado datos genómicos a gran escala para estudiar la relación entre la fertilidad, la longevidad y la predisposición genética a 62 enfermedades.
Los resultados indican que la selección natural tiende a maximizar la fertilidad durante la edad reproductiva. Por este motivo, favorece variantes genéticas que incrementan el éxito reproductivo, aunque estas mismas variantes conlleven un mayor riesgo de desarrollar enfermedades o una menor longevidad en etapas posteriores de la vida.
“Los resultados ayudan a entender por qué la selección natural no ha eliminado muchas variantes asociadas a enfermedades comunes que tienen un gran impacto sobre la salud”, explica el Dr. Arcadi Navarro, director general del Barcelonaβeta Brain Research Center, responsable del Grupo de Investigación en Genómica e investigador principal del IBE (CSIC-UPF). “Algunas de estas variantes podrían haber sido favorecidas porque incrementaban el éxito reproductivo de nuestros antepasados, aunque esto implicara un coste para la salud o una menor esperanza de vida más adelante”, añade el también catedrático e investigador ICREA de la UPF y coautor de correspondencia del estudio.
Los investigadores han observado que las variantes genéticas asociadas simultáneamente con una mayor fertilidad y con un mayor riesgo de enfermedad presentan señales claras de haber sido favorecidas por la selección natural. Este patrón se observa tanto en periodos recientes como en escalas evolutivas que abarcan los últimos 50.000 años.
Los datos sugieren, por tanto, que las ventajas reproductivas asociadas a algunas variantes genéticas podrían haber compensado, desde un punto de vista evolutivo, sus efectos perjudiciales sobre la salud futura. Por término medio, los alelos (es decir, las distintas variantes que puede presentar un gen) asociados con un mayor riesgo de enfermedad también se relacionan con una mayor fertilidad y una menor longevidad.
El análisis a escala individual muestra que, entre las personas con un riesgo genético más elevado
de sufrir enfermedades, hay diferencias según si la enfermedad aparece de joven (como el autismo) o en la edad adulta (como el glaucoma).
Durante la etapa en que las personas pueden tener hijos, las que tienen un riesgo genético alto, pero no llegan a enfermar tienden a tener más. En cambio, cuando la enfermedad aparece en la edad adulta, pasa el contrario: las personas que acaban desarrollando la enfermedad son también las que han tenido más hijos. “Esto se explica porque enfermar de joven, durante los años en que se puede tener hijos, tiene un coste reproductivo alto; en cambio, cuando la enfermedad aparece en la edad adulta, este coste es menor, porque en aquel momento la mayoría de las personas ya se han reproducido”, señala Eva Brigos Barril, investigadora predoctoral del IBE (CSIC-UPF) y primera autora del estudio.
Esto no significa que las enfermedades de inicio tardío aumenten la fertilidad, sino que algunas de las variantes genéticas que incrementan su riesgo también podrían haber favorecido el éxito reproductivo durante la juventud.
Una nueva perspectiva evolutiva sobre la salud humana
La investigación se enmarca en la teoría de la historia vital, que estudia cómo los organismos distribuyen unos recursos limitados entre funciones como el crecimiento, la reproducción y el mantenimiento del organismo.
“Una de las grandes preguntas de la genética es por qué siguen existiendo variantes que aumentan el riesgo de padecer una enfermedad. Nuestro trabajo aporta evidencias de que, en algunos casos, estas variantes también proporcionan ventajas reproductivas”, destaca el Dr. Gerard Muntané, investigador del Hospital Universitari Institut Pere Mata y del Institut d’Investigació Sanitària Pere Virgili, investigador colaborador y profesor de la Universitat Pompeu Fabra.
En este contexto, la teoría de la pleiotropía antagonista plantea que una misma variante genética puede tener efectos beneficiosos en una etapa de la vida y efectos perjudiciales en otra. Por ejemplo, una variante puede favorecer la reproducción durante la juventud y, al mismo tiempo, incrementar el riesgo de desarrollar una enfermedad durante la vejez.
El nuevo estudio aporta el análisis genómico más amplio realizado hasta la fecha en humanos para poner a prueba esta hipótesis. Los resultados refuerzan la idea de que la selección natural prioriza los efectos que se producen antes o durante la edad reproductiva, mientras que tiene una menor capacidad para eliminar variantes que provocan consecuencias perjudiciales en etapas posteriores.
Esta perspectiva ayuda a responder a uno de los grandes interrogantes de la genética evolutiva humana: por qué siguen existiendo de forma tan generalizada variantes genéticas que incrementan el riesgo de padecer enfermedades comunes y que tienen un coste importante para la salud.
Según los resultados, la respuesta se encontraría, al menos en parte, en el hecho de que algunas de estas variantes también han aportado ventajas reproductivas. Por tanto, su persistencia no sería una anomalía evolutiva, sino el resultado de un equilibrio entre los beneficios durante la edad fértil y los costes que aparecen más adelante.
Artículo de referencia:
Brigos-Barril E, Vasallo C, Farré X, et al. Genetic trade-offs in fertility and longevity explain the maintenance of disease-associated alleles in humans. Nature Ecology & Evolution (2026). DOI: 10.1038/s41559-026-03140-z.
Una sesentena de investigadores de todo el Estado procedentes de la investigación básica y clínica han participado en la primera jornada estatal sobre genética en psiquiatría, llevada a cabo en Reus este miércoles y organizada por el Hospital Universitari Institut Pere Mata (HUIPM) y el Institut de Recerca Biomèdica Catalunya Sud (IRB CatSud), con la participación de la red CIBERSAM (Centro de Investigación Biomédica en Red en Salud Mental). Uno de los principales logros del encuentro, realizado en las instalaciones del HUIPM, ha sido el impulso de una propuesta compartida para crear una red estable o grupo de trabajo en genética en psiquiatría, con vocación de continuidad y con el objetivo de que pueda evolucionar hacia una futura sociedad científica.
Durante la jornada, se han debatido líneas estratégicas, como el fomento del trabajo colaborativo, la compartición de datos y conocimiento, o la creación de un repositorio de datos genéticos, así como la necesidad de reforzar la transferencia de los resultados a la práctica clínica y a la sociedad.
El encuentro ha representado un punto de inflexión en el ámbito de la genética en psiquiatría, ya que hasta ahora los investigadores especializados en genética de los trastornos psiquiátricos en el Estado no se habían reunido nunca en un foro específico. En los últimos años, el crecimiento de la investigación en este campo y la aparición de resultados con potencial aplicación clínica han favorecido la consolidación de una masa crítica que ha hecho posible impulsar esta iniciativa.
“Es la primera jornada que se realiza de especialistas investigadores en genética de las patologías psiquiátricas y la razón es porque es un campo relativamente innovador. Con los años, los investigadores que nos encontrábamos en los congresos decíamos que teníamos que hacer algo conjunto y, a finales del octubre pasado, en un congreso de psiquiatría genética internacional en México, nos decidimos y elegimos hacer la primera jornada en Reus”, ha expresado la directora de investigación del HUIPM y subdirectora del IRB CatSud, Elisabet Vilella.
En la jornada, los diferentes equipos participantes han compartido, también, sus líneas de trabajo y han puesto en común los últimos avances en genética en psiquiatría, con el objetivo de generar sinergias y explorar nuevas vías de colaboración. “Nuestro grupo ha presentado el trabajo relacionado con el desarrollo y caracterización de líneas neuronales de pacientes de primeros episodios psicóticos, donde buscamos señales biológicas para ayudar a encontrar el mejor diagnóstico para que haya el tratamiento más personalizado posible, por ejemplo, con el desarrollo de la esquizofrenia”, ha explicado el investigador del Instituto de Investigación Sanitaria de Valencia (INCLIVA) Ricardo Ruiz Miguel, uno de los ponentes en la jornada.
Los organizadores han destacado, a su vez, que iniciativas como esta contribuyen a acelerar la traslación del conocimiento científico hacia aplicaciones reales y a fomentar la colaboración entre grupos de investigación, incorporando también el trabajo con asociaciones de pacientes como uno de los ejes clave de futuro.
Con esta primera edición, la jornada ha sentado las bases para convertirse en un encuentro periódico de referencia en el ámbito estatal, con la voluntad de continuar fortaleciendo la cooperación científica y de incrementar el impacto de la investigación en salud mental en beneficio de la sociedad.
Compartir conocimiento, poner en común líneas de investigación y fomentar nuevas colaboraciones científicas, estos son los objetivos de la primera jornada estatal sobre genética en Psiquiatría que se celebrará en el Hospital Universitari Institut Pere Mata y en la que participarán grupos de investigación de todo el Estado especializados en la genética de los trastornos psiquiátricos. El encuentro, que se celebrará el día 17 de junio, reunirá a grupos de investigación altamente competitivos a nivel internacional, la mayoría de los cuales forman parte de la red CIBERSAM (Centro de Investigación Biomédica en Red en Salud Mental), financiada por el Instituto de Investigación Carlos III, y del consorcio internacional Psychiatric Genomics Consortium.
La jornada se ha concebido con un formato dinámico y participativo, que combinará presentaciones breves de los diferentes equipos, donde expondrán su estructura, objetivos y líneas de investigación. Además, en el marco del encuentro, también se realizarán talleres orientados a identificar prioridades comunes y oportunidades de trabajo conjunto. Asimismo, se presentarán los últimos avances de genética en psiquiatría descubiertos por grupos estatales.
Uno de los elementos centrales de la jornada será la construcción colectiva de propuestas de futuro, incluyendo la posible creación de una red estable o grupo de trabajo de genética en psiquiatría, así como el desarrollo de iniciativas compartidas en ámbitos como la investigación traslacional o la transferencia del conocimiento hacia la práctica clínica y la sociedad en general.
La genética en psiquiatría es un campo que ha experimentado una auténtica explosión de conocimiento en los últimos años, impulsada por avances en tecnologías genómicas y en el análisis de grandes conjuntos de datos. Estos progresos han permitido identificar las variantes genéticas asociadas a trastornos como la esquizofrenia, el trastorno bipolar o el autismo, mejorando la comprensión de sus bases biológicas y abriendo la puerta a estrategias más precisas y personalizadas de prevención y tratamiento.
Con esta primera edición, los organizadores quieren sentar las bases de un encuentro periódico de referencia que contribuya a consolidar la colaboración entre grupos y a reforzar el impacto de la investigación en salud mental. El programa, aquí.
