El Gobierno de la Generalitat ha anunciado una inversión de 2’5 millones de euros destinada a la mejora y ampliación de las infraestructuras de investigación biomédica del Instituto de Investigación Biomédica Catalunya Sud (IRB CatSud) en el Hospital Universitario Joan XXIII de Tarragona. El proyecto tiene como objetivo principal superar las limitaciones de espacio actuales y dotar al centro de instalaciones modernas, sostenibles y funcionalmente integradas para el desarrollo de investigación básica, traslacional y clínica de vanguardia.

La consejera de Investigación y Universidades, Núria Montserrat, ha destacado que «esta inversión reafirma el compromiso firme del Gobierno con una investigación biomédica de excelencia en todo el país. El potencial científico de Cataluña se construye y se despliega a lo largo del territorio y fortalecer un polo de investigación de referencia en las comarcas de Tarragona y las Terres de l’Ebre» la innovación en salud”. En palabras de la consellera, que ha presentado la inversión esta mañana en las instalaciones del IRB CatSud, «apostar por la investigación desde el territorio y para el territorio es apostar directamente por la mejora de la calidad de vida de la ciudadanía, acelerando el traslado de los avances científicos a la práctica clínica ya nuestros hospitales».

Además, la consellera ha puesto en valor el fuerte crecimiento de la comunidad científica del centro en los últimos años: «El IRB CatSud ha demostrado una capacidad extraordinaria de atracción de talento y de liderazgo científico. Con estas nuevas instalaciones dotamos a los equipos investigadores de las herramientas más avanzadas para continuar haciendo aportaciones decisivas en áreas de alto impacto para la salud pública, como las enfermedades infecciosas”.

Por su parte, el director del IRB CatSud, Joan Vendrell, ha destacado la importancia de esta inversión: «Se trata de la primera inversión en infraestructuras que se ha hecho en los 20 años de existencia del IRB CatSud en Tarragona, por tanto, queremos agradecer este reconocimiento a la labor en investigación que hacemos desde el instituto y el compromiso».

Ampliación de espacios y respuesta al crecimiento científico

Las actuaciones previstas incluyen la ampliación del edificio modular existente, añadiendo una nueva planta y aumentando la superficie total construida hasta aproximadamente los 2.000 m², de los cuales un 60% corresponden a la nueva área de ampliación. Asimismo, se construirá un nuevo núcleo exterior de comunicación vertical dotado de escalera y ascensor accesible.

Las nuevas inversiones permitirán además centralizar plataformas científico-técnicas que actualmente se encuentran fragmentadas, como la unidad de microscopía óptica y la unidad de cultivos celulares. En este sentido, se creará una unidad de cultivos celulares de alta tecnología equipada para trabajar con niveles de bioseguridad BSL-2 y BSL-3. Estas instalaciones de alta seguridad abrirán sus puertas a desarrollar investigaciones avanzadas sobre agentes infecciosos de elevado impacto en la salud pública como el VIH, la Covid-19 (SARS-CoV-2) o los virus de la hepatitis B y C.

Los nuevos espacios impulsarán también el uso de tecnologías ómicas avanzadas (transcriptómica, proteómica, metabolómica y epigenómica) aplicadas al estudio de diversas patologías complejas, entre las que figuran la obesidad, la diabetes, las enfermedades metabólicas y las alteraciones cardiovasculares. Actualmente, el instituto acoge a cinco grupos de investigación integrados en redes de excelencia CIBER en estas áreas.

Esta ampliación permitirá dar respuesta al fuerte crecimiento de la actividad del IRB CatSud en los últimos años. Desde el año 2021, el personal investigador adscrito al instituto se ha incrementado un 114%, mientras que el personal contratado directamente ha crecido un 58%, llegando a 189 trabajadores en 2025, de los que 161 se dedican de forma íntegra a la investigación. Paralelamente, el número de proyectos científicos ha aumentado un 18% y el presupuesto a ejecutar un 48% en el mismo período.

Sostenibilidad y eficiencia energética

El proyecto incorporará criterios de sostenibilidad y eficiencia energética, con actuaciones que contemplan la instalación de placas fotovoltaicas, la renovación integral de los sistemas de climatización y ventilación y la construcción de un nuevo envolvente para la fachada que renovará la imagen arquitectónica del edificio.

Además de las obras de ampliación, la inversión incluye la dotación de nuevo equipamiento científico y mobiliario especializado para laboratorios, entre los que se incluyen cabinas de bioseguridad, microscopios invertidos, incubadores y equipos informáticos de última generación.

Esta inversión se enmarca dentro de los acuerdos adoptados en la Comisión Mixta de Asuntos Económicos y Fiscales (CMAEF) entre la Administración General del Estado y la Generalidad de Cataluña derivados del acuerdo de investidura en el Estado entre el PSOE y ERC. Aparte de la aportación del Gobierno, el proyecto contempla una inversión complementaria de 2’9 millones de euros a cargo del centro y de otros fondos de financiación.

El IRB CatSud es el centro de referencia en investigación biomédica de las comarcas de Tarragona y las Terres de l’Ebre. Integrado en la red de centros BUSCA de la Generalitat, el centro promueve la investigación traslacional para trasladar los avances científicos directamente a la práctica clínica ya la mejora de la salud de la ciudadanía.

Un estudio identifica, por primera vez, biomarcadores no invasivos capaces de detectar de forma temprana la esteatosis hepática —conocida como hígado graso— en población infantil y adolescente que adquirieron al nacer el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH). El estudio, publicado en Communications Medicine, ha sido coordinado por personal investigador del área CIBER de Enfermedades Infecciosas (CIBERINFEC) en el Hospital Universitari de Tarragona Joan XXIII (HJ23) – Institut d’Investigació Sanitària Pere Virgili (IISPV) y el Hospital Universitario La Paz. También pertenecientes a la Universitat Rovira i Virgili (URV), el Instituto de Investigación de La Paz (IdiPAZ) y la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). El trabajo supone un avance clave para mejorar el diagnóstico de una complicación que afecta aproximadamente al 30% de esta población pediátrica.  

De izqda. a dcha.: Talía Talía Sainz, Anna Rull y Silvia Chafino.

La esteatosis hepática es habitual en personas con infección por VIH y su prevalencia en población infantil y juvenil ronda también el 30%. Sin embargo, los métodos diagnósticos no invasivos utilizados en adultos no funcionan adecuadamente en población pediátrica. “Hasta ahora carecíamos de herramientas fiables para detectar el hígado graso en jóvenes con VIH sin recurrir a técnicas invasivas. Era fundamental encontrar biomarcadores específicos que permitieran identificar la enfermedad en sus fases más iniciales”, explican Anna Rull y Talía Sainz, investigadoras del CIBERINFEC pertenecientes respectivamente a l’Hospital Universitari de Tarragona Joan XXIII (HJ23) – Institut d’Investigació Sanitària Pere Virgili (IISPV) y Hospital La Paz y que han liderado el estudio. 

Análisis metabolómico avanzado 

El presente estudio analizó mediante técnicas de metabolómica avanzada muestras de sangre y heces de 29 participantes para examinar las grasas circulantes, los ácidos biliares y las bacterias intestinales. Este enfoque permitió detectar alteraciones metabólicas muy precisas que podrían indicar la presencia de daño hepático incluso antes de que aparezcan síntomas. 

Entre todas las moléculas estudiadas, dos tipos de triglicéridos (TG54:5 y TG56:7) y el ácido biliar UDCA destacaron por su capacidad para diferenciar a los jóvenes con esteatosis hepática de aquellos sin la enfermedad. “La combinación de las medidas del triglicérido TG56:7 y el ácido biliar UDCA mejoró notablemente el poder discriminador de los dos grupos”, señala la también investigadora del CIBERINFEC Silvia Chafino, primera autora del trabajo. 

El estudio también reveló que los triglicéridos totales, habitualmente empleados en adultos para evaluar la función hepática, no mostraron diferencias significativas entre grupos en esta cohorte pediátrica, lo que refuerza la importancia de explorar triglicéridos específicos. 

Por otro lado, se examinó la microbiota intestinal, dado su papel en la transformación de los ácidos biliares. Aunque no se observaron diferencias entre grupos, sí se detectaron correlaciones positivas entre UDCA y la bacteria Collinsella, conocida productora de este ácido biliar, lo que podría explicar las tendencias encontradas, según determinó el equipo de investigación. 

Finalmente, el análisis integrado del perfil de ácidos biliares permitió identificar una subpoblación dentro del grupo control con un patrón similar al de la población pediátrica con esteatosis hepática. El equipo de investigación subraya que estos resultados “sugieren que alteraciones tempranas en los niveles de ácidos biliares podrían reflejar un estado patológico incipiente, incluso antes de que existan manifestaciones clínicas evidentes, lo que remarcaría su papel prometedor en la predicción de la esteatosis hepática, aunque su potencial aplicación clínica debería explorarse en mayor profundidad”.  

Referencia del artículo: 

Chafino S, Tarancon-Diez L, Hurtado-Gallego J, Flores-Piñas M, Alcolea S, Olveira A, et al. Metabolomics for searching non-invasive biomarkers of metabolic dysfunction-associated steatotic liver disease in youth with vertical HIV. Commun Med. 2025;5:433.