Estudiar el efecto de un programa de ejercicio físico en personas con esquizofrenia o trastorno del espectro autista, éste ha sido el objetivo del proyecto VITACTIVA’T, impulsado por el Hospital Universitari Institut Pere Mata (HUIPM) y el Institut de Recerca Biomèdica Catalunya Sud (IRB CatSud) y con colaboración de la Universidad Rovira i Virgili (URV). Las conclusiones se han dado a conocer en una jornada celebrada en el Reus Deportiu, el espacio que ha acogido las sesiones deportivas del proyecto VITACTIVA’T, y que ha reunido a participantes, familiares y profesionales de salud mental.

En cuanto a los resultados del estudio, el equipo investigador ha expuesto que la práctica regular de ejercicio puede contribuir a mejorar distintos indicadores de salud en estas personas. En este sentido, algunos de los principales hallazgos que destacan son:

El equipo investigador también ha identificado que los participantes consumen una elevada proporción de alimentos ultraprocesados, un hábito relacionado con peores indicadores de salud metabólica y con factores psicosociales desfavorables, lo que refuerza la necesidad de trabajar para reducir su consumo en esta población.

En conjunto, estos resultados confirman el papel del ejercicio físico, junto con la nutrición y otros factores de estilo de vida, como herramienta complementaria con potencial para mejorar la salud física y mental de las personas con trastornos mentales graves. Todo ello ha motivado al equipo a dar continuidad a esta línea de investigación, poniendo en marcha el VITACTIVA’T 2.

Una nueva etapa centrada en el ejercicio físico

Durante la jornada se ha presentado también la nueva edición del proyecto, el VITACTIVA’T 2, que iniciará un nuevo programa de ejercicio el próximo mes de octubre. Esta nueva fase centrará su intervención exclusivamente en la actividad física y se dirigirá a personas con esquizofrenia u otros trastornos psicóticos.

Lourdes Martorell, investigadora principal del proyecto, ha explicado que «el programa de ejercicio físico tendrá ahora una duración de seis meses e incluirá tres sesiones semanales, aumentando tanto la duración de la intervención como la frecuencia de las sesiones para ajustarse a la pauta recomendada por la Organización Mundial de la Salud». En cuanto a los resultados, «los investigadores implicados confiamos en que esta intensificación del ejercicio genere nueva evidencia sobre su papel como terapia complementaria al tratamiento habitual de las personas con esquizofrenia u otros trastornos psicóticos, a partir del estudio de la cognición, la calidad de vida y diversos biomarcadores. El proyecto también buscará identificar factores específicos y recomendaciones personalizadas”, explica Martorell.

La jornada ha puesto punto final a la primera edición del proyecto en un ambiente de reencuentro e ilusión. El equipo investigador ha querido agradecer la confianza y el compromiso de todas las personas participantes, así como de sus familias y profesionales que han hecho posible esta iniciativa. Asimismo, se han mostrado optimistas de cara al VITACTIVA’T 2 y han destacado su voluntad de continuar generando evidencia científica que contribuya a consolidar el ejercicio físico como una estrategia complementaria para mejorar la salud, el bienestar y la calidad de vida de las personas con trastornos mentales graves.

Un estudio internacional encuentra indicios epigenéticos -modificaciones químicas que regulan la actividad de los genes sin alterar el ADN, a menudo influidas por factores ambientales como la contaminación o el estrés- asociados al trastorno bipolar, una enfermedad mental caracterizada por cambios extremos del estado de ánimo, alternando depresión y euforia, y que podrían contribuir a desarrollar herramientas de predicción clínica más precisas.

El trabajo, publicado en la revista científica EBioMedicine bajo el título DNA methylation signatures associated with bipolar disorder in peripheral blood improve prediction models, representa el metaanálisis sobre epigenética en trastorno bipolar más grande realizado hasta ahora a escala internacional. La participación de personal investigador vinculado al Hospital Universitari Institut Pere Mata (HUIPM) y al Institut de Recerca Biomèdica Catalunya Sud (IRB CatSud, anteriormente IISPV) ha sido especialmente relevante, porque han aportado una muestra de participantes propia, una de las 12 que han contribuido en el estudio. La investigación también ha contado con la participación de la Universitat Rovira i Virgili (URV) y del equipo del Consorci Sanitari del Maresme -ambos integrados en la red estatal Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM)-, y la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB).

La investigación ha analizado una muestra de un total de 3.476 personas -de las cuales 1.729 padecían la enfermedad y 1.747 estaban sanas-, con edades entre los 16 y 53 años y un 56 % de representación de mujeres procedentes de 12 muestras internacionales de distintos países. El objetivo ha sido identificar cambios epigenéticos asociados al trastorno bipolar.

Entre los resultados más destacados, el equipo investigador ha identificado 47 regiones con modificación epigenética asociadas con el diagnóstico de trastorno bipolar y, de estas, se vio cómo varias son regiones genéticas implicadas en procesos relacionados con la neurotransmisión, la respuesta inmune y la regulación celular. Además, el estudio también demuestra que las puntuaciones de polimetilación, que son indicadores epigenéticos que integran múltiples marcas químicas en el ADN que pueden activar o desactivar genes, combinadas con los actuales modelos genéticos, pueden mejorar la capacidad predictiva del trastorno bipolar, especialmente en el trastorno bipolar tipo I.

“Estos resultados refuerzan la idea de que los factores epigenéticos más influenciados por los factores ambientales pueden aportar información complementaria a la genética (más estable) y contribuir, en el futuro, en el desarrollo de indicadores biológicos útiles para el diagnóstico, así como la toma de decisiones clínicas en salud mental”, comenta Elisabet Vilella, una de las investigadoras implicadas en el estudio.

El estudio ha contado, también, con la participación de centros de investigación y universidades de Europa, América del Norte y Australia, en el marco de una gran colaboración internacional bajo el paraguas del Psychiatric Genomics Consortium Bipolar Disorder Working Group.

La publicación representa un nuevo reconocimiento a la investigación impulsada desde el territorio en el ámbito de la psiquiatría y la salud mental, y consolida el posicionamiento de los centros participantes como referentes en investigación traslacional e innovación biomédica.

Referencia bibliográfica

Tesfaye, M., Stavrum, A. K., Höffler, K. D., O’Connell, K. S., David, F. S., Garrett, M. E., Hesam-Shariati, S., Overs, B. J., Pisanu, C., Spano, L., Watkeys, O. J., Weihs, A., Ardau, R., Ashley-Koch, A. E., Athanasiu, L., Beckham, J. C., Bourassa, K. J., Chillotti, C., Djurovic, S., Drange, O. K., … Le Hellard, S. (2026). DNA methylation signatures associated with bipolar disorder in peripheral blood improve prediction models. EBioMedicine, 128, 106284.

Publicación online anticipada: https://doi.org/10.1016/j.ebiom.2026.106284