El Hospital Universitario Institut Pere Mata e IRB CatSud organizan, el próximo 3 de diciembre , la I Jornada de Investigación e Innovación para Residentes , un encuentro dirigido a los residentes ( MIR, IIR, PIR, FIR, BIR, RFIR y QIR ) de las diferentes unidades docentes de la provincia de Tarragona. El objetivo de la jornada es crear un espacio común en el que compartir proyectos de investigación, fomentar colaboraciones y promover el interés por la investigación y la innovación entre los profesionales en formación.
La investigación constituye un pilar fundamental para el progreso del conocimiento y la mejora continua de la práctica asistencial. Por este motivo, esta jornada quiere convertirse en un espacio de intercambio de experiencias, ideas e iniciativas que permita dar visibilidad a la actividad investigadora desarrollada por los residentes, así como favorecer la creación de sinergias entre especialidades, centros y disciplinas.
La colaboración, la curiosidad científica y la innovación son elementos esenciales para afrontar los retos presentes y futuros de nuestro sistema de salud y esto es lo que se hará patente en la jornada. Con esta iniciativa, la organización quiere impulsar a una comunidad investigadora más conectada, activa y comprometida.
Esta jornada aspira a consolidarse como un punto de encuentro periódico entre residentes y la voluntad del equipo organizador es que se convierta en un espacio de referencia en el territorio, capaz de hacer valer el talento, el esfuerzo y el compromiso de los profesionales en formación.
Esta primera edición se concibe como el inicio de un proyecto colectivo con vocación de continuidad, con la vista puesta en contribuir a fortalecer la comunidad investigadora del territorio.
En este enlace se puede visualizar el programa y formalizar inscripciones, ya sea para asistir al acto o como para presentarse para hacer ponencia.
El Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) afecta a cerca del 2% de la población en los países occidentales, suele empezar en la adolescencia y se diagnostica aproximadamente tres veces más a menudo en mujeres que en hombres. Se caracteriza por una inestabilidad persistente en las emociones, en las relaciones con los demás y en la imagen de uno mismo, asociándose a menudo a conductas autolesivas y a un riesgo elevado de suicidio. A pesar de su gravedad, no existe ningún fármaco aprobado específicamente para tratarlo y sus bases biológicas siguen siendo poco conocidas. Ahora, un consorcio internacional, con participación del Hospital Universitario Institut Pere Mata (HUIPM) y el Instituto de Investigación Biomédica Catalunya Sud (IRB CatSud), ha identificado por primera vez regiones del genoma asociadas de forma consistente con este trastorno. El estudio, publicado en la revista Nature Genetics, es el mayor análisis genético realizado hasta ahora sobre el TLP y el primer estudio de este tipo sobre un trastorno de la personalidad que obtiene resultados concluyentes.
El trabajo ha combinado datos de 27 estudios clínicos, biobancos y cohortes poblacionales de 14 países, coordinados desde el Central Institute of Mental Health de Mannheim (Alemania) en el marco del Psychiatric Genomics Consortium. El grupo de investigación Genética y Ambiente en Psiquiatría (GAP), del HUIPM-IRB CatSud-URV y el CIBERSAM, ha participado con una de las dos cohortes independientes que han servido para confirmar los resultados obtenidos en el análisis principal. También han contribuido otros grupos del CIBERSAM, entre ellos los del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau y el Hospital Universitari Vall d’Hebron.
El estudio ha identificado en total, 11 regiones del genoma y nueve genes que podrían contribuir al desarrollo del trastorno. Asimismo, estima que las variantes genéticas comunes analizadas explican en torno al 17% de la susceptibilidad al trastorno. Este resultado confirma que el TLP tiene una arquitectura poligénica, es decir, que está causado por el efecto conjunto de muchísimas variantes de pequeño efecto, exactamente como ocurre con la esquizofrenia, la depresión o el trastorno bipolar.
El análisis muestra también que el riesgo genético del TLP se solapa de forma notable con el de otros trastornos mentales, especialmente el trastorno de estrés postraumático, la depresión y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, así como con la conducta antisocial y las medidas de suicidio y autolesión. Sin embargo, se han detectado coincidencias con enfermedades físicas como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, la diabetes tipo 2, la obesidad y la hipertensión. Este hallazgo es especialmente relevante porque una parte importante de la reducción de la esperanza de vida de las personas con TLP se atribuye a problemas de salud física, reforzando la necesidad de un abordaje asistencial que tenga en cuenta el conjunto de la salud de la persona.
Elisabet Vilella, responsable del grupo de investigación Genética y Ambiente en Psiquiatría (GAP), explica que «estos resultados demuestran que el TLP tiene una base biológica comparable a la de otros trastornos mentales graves y es una evidencia que debería ayudar a reducir el estigma que todavía pesa sobre las personas que lo padecen y sus familias».
Los autores sitúan estos resultados en un punto equivalente al de los primeros estudios genéticos de la esquizofrenia de hace quince años, que empezaron identificando unas pocas regiones antes de que la colaboración internacional y las mayores muestras multiplicaran los hallazgos. Señalan también dos limitaciones importantes: todas las muestras analizadas son de ascendencia europea, por lo que es necesario ampliar la investigación a poblaciones diversas, y las puntuaciones de riesgo genético derivadas del estudio son una herramienta de investigación que no permite predecir el riesgo individual ni realizar diagnósticos. Los resultados del trabajo se han puesto a disposición de la comunidad científica para facilitar posteriores estudios y, a largo plazo, contribuir al desarrollo de tratamientos.
Referencia bibliográfica:
Streit, F., Awasthi, S., Hall, A. S. M., et al. Genome-wide association analyses of borderline personality disorder identify 11 loci and highlight shared risk with mental and somatic disorders. Nature Genetics (2026). https://doi.org/10.1038/s41588-026-02654-3. Published: 20 July 2026
Un estudio liderado por el IRB CatSud y el HUIPM revisa 122 trabajos sobre compuestos como la vitamina D3 o el magnesio, en algunos trastornos psiquiátricos

Trastornos psiquiátricos como la esquizofrenia, el trastorno bipolar, la depresión mayor o el trastorno del espectro autista (TEA) se han relacionado en los últimos años con la disfunción mitocondrial, es decir, con una pérdida de capacidad de las células para producir la energía necesaria para su funcionamiento. Ahora, un equipo del Institut de Recerca Biomèdica Catalunya Sud (IRB CatSud) y el Hospital Universitari Institut Pere Mata (HUIPM) ha liderado una revisión sistemática sobre el uso de suplementos nutracéuticos (como la vitamina D3, la coenzima Q10, el magnesio o diferentes vitaminas del grupo B), necesarios para la función mitocondrial, como tratamiento complementario en estos trastornos psiquiátricos.
Teniendo en cuenta que el cerebro consume alrededor del 20% de la energía del organismo, producida mayoritariamente en las mitocondrias, el equipo investigador ha evaluado si la suplementación dirigida a esta vía biológica podía traducirse en beneficios clínicos. Para ello, los investigadores han revisado artículos publicados entre enero de 2007 y abril de 2024. A partir de 2.061 registros identificados inicialmente, finalmente se han evaluado 122 estudios que cumplían los criterios de inclusión.
Entre los suplementos estudiados está la vitamina D3, el compuesto más investigado en el conjunto de patologías. Los ensayos sobre prevención de la depresión no han demostrado un efecto global, pero algunos estudios han descrito mejoras en subgrupos concretos, como personas con depresión moderada o grave o en el período perinatal. La N-acetilcisteína mostró resultados más consistentes en algunos estudios sobre esquizofrenia, especialmente en síntomas globales y funciones cognitivas. El equipo investigador subraya que: “Los hallazgos de esta revisión indican que algunos nutracéuticos podrían tener un papel prometedor como tratamiento complementario en psiquiatría, pero hacen falta ensayos clínicos más robustos, con protocolos estandarizados y biomarcadores validados de eficacia, antes de trasladar esta evidencia a la práctica clínica”, explica Juan Tortajada, primer autor del estudio y miembro del grupo de Genética y Ambiente en Psiquiatría (GAP) del HUIPM-IRB CatSud-URV.
Los autores también señalan la necesidad de incorporar factores socioeconómicos, como el nivel educativo y los ingresos, en futuras investigaciones. Estos elementos pueden influir en el acceso, la adherencia y la continuidad de los tratamientos nutracéuticos, y son clave para diseñar estrategias inclusivas en la atención psiquiátrica.
El estudio, dirigido por Lourdes Martorell y con Juan Tortajada y Bengisu Kevser Bulduk como primeros autores, se ha publicado en la revista General Psychiatry. La investigación se ha desarrollado en el marco de una colaboración interCIBER, con la participación del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM) y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras (CIBERER). Esta cooperación ha permitido combinar la experiencia en salud mental con el conocimiento especializado en patología mitocondrial. Glòria Garrabou (IDIBAPS, UB, HCB, CIBERER), coautora del trabajo que ha aportado una mirada traslacional, comenta que “este trabajo podría redundar en el desarrollo de nuevas aproximaciones terapéuticas para los trastornos mentales que combinaran la farmacología convencional con suplementos nutricionales”.
Referencia bibliográfica: Tortajada, J., Bulduk, B. K., Alfonso-Landete, B., Alcaide-Barriga, P., Ballvé-Gelonch, B., Garrabou, G., Vilella, E., Alonso, Y., Valiente-Pallejà, A., & Martorell, L. (2026). Clinical outcomes of mitochondrial-enhancing nutraceutical supplementation in psychiatric disorders: A systematic review. General psychiatry, 39(3), e70023. https://doi.org/10.1002/gps3.70023
El estudio ha contado con financiación del Instituto de Salud Carlos III y de la Agència de Gestió d’Ajuts Universitaris i de Recerca (AGAUR) de la Generalitat de Catalunya.
Estudiar el efecto de un programa de ejercicio físico en personas con esquizofrenia o trastorno del espectro autista, éste ha sido el objetivo del proyecto VITACTIVA’T, impulsado por el Hospital Universitari Institut Pere Mata (HUIPM) y el Institut de Recerca Biomèdica Catalunya Sud (IRB CatSud) y con colaboración de la Universidad Rovira i Virgili (URV). Las conclusiones se han dado a conocer en una jornada celebrada en el Reus Deportiu, el espacio que ha acogido las sesiones deportivas del proyecto VITACTIVA’T, y que ha reunido a participantes, familiares y profesionales de salud mental.
En cuanto a los resultados del estudio, el equipo investigador ha expuesto que la práctica regular de ejercicio puede contribuir a mejorar distintos indicadores de salud en estas personas. En este sentido, algunos de los principales hallazgos que destacan son:
El equipo investigador también ha identificado que los participantes consumen una elevada proporción de alimentos ultraprocesados, un hábito relacionado con peores indicadores de salud metabólica y con factores psicosociales desfavorables, lo que refuerza la necesidad de trabajar para reducir su consumo en esta población.
En conjunto, estos resultados confirman el papel del ejercicio físico, junto con la nutrición y otros factores de estilo de vida, como herramienta complementaria con potencial para mejorar la salud física y mental de las personas con trastornos mentales graves. Todo ello ha motivado al equipo a dar continuidad a esta línea de investigación, poniendo en marcha el VITACTIVA’T 2.
Una nueva etapa centrada en el ejercicio físico
Durante la jornada se ha presentado también la nueva edición del proyecto, el VITACTIVA’T 2, que iniciará un nuevo programa de ejercicio el próximo mes de octubre. Esta nueva fase centrará su intervención exclusivamente en la actividad física y se dirigirá a personas con esquizofrenia u otros trastornos psicóticos.
Lourdes Martorell, investigadora principal del proyecto, ha explicado que «el programa de ejercicio físico tendrá ahora una duración de seis meses e incluirá tres sesiones semanales, aumentando tanto la duración de la intervención como la frecuencia de las sesiones para ajustarse a la pauta recomendada por la Organización Mundial de la Salud». En cuanto a los resultados, «los investigadores implicados confiamos en que esta intensificación del ejercicio genere nueva evidencia sobre su papel como terapia complementaria al tratamiento habitual de las personas con esquizofrenia u otros trastornos psicóticos, a partir del estudio de la cognición, la calidad de vida y diversos biomarcadores. El proyecto también buscará identificar factores específicos y recomendaciones personalizadas”, explica Martorell.
La jornada ha puesto punto final a la primera edición del proyecto en un ambiente de reencuentro e ilusión. El equipo investigador ha querido agradecer la confianza y el compromiso de todas las personas participantes, así como de sus familias y profesionales que han hecho posible esta iniciativa. Asimismo, se han mostrado optimistas de cara al VITACTIVA’T 2 y han destacado su voluntad de continuar generando evidencia científica que contribuya a consolidar el ejercicio físico como una estrategia complementaria para mejorar la salud, el bienestar y la calidad de vida de las personas con trastornos mentales graves.
Un estudio internacional encuentra indicios epigenéticos -modificaciones químicas que regulan la actividad de los genes sin alterar el ADN, a menudo influidas por factores ambientales como la contaminación o el estrés- asociados al trastorno bipolar, una enfermedad mental caracterizada por cambios extremos del estado de ánimo, alternando depresión y euforia, y que podrían contribuir a desarrollar herramientas de predicción clínica más precisas.
El trabajo, publicado en la revista científica EBioMedicine bajo el título DNA methylation signatures associated with bipolar disorder in peripheral blood improve prediction models, representa el metaanálisis sobre epigenética en trastorno bipolar más grande realizado hasta ahora a escala internacional. La participación de personal investigador vinculado al Hospital Universitari Institut Pere Mata (HUIPM) y al Institut de Recerca Biomèdica Catalunya Sud (IRB CatSud, anteriormente IISPV) ha sido especialmente relevante, porque han aportado una muestra de participantes propia, una de las 12 que han contribuido en el estudio. La investigación también ha contado con la participación de la Universitat Rovira i Virgili (URV) y del equipo del Consorci Sanitari del Maresme -ambos integrados en la red estatal Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM)-, y la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB).
La investigación ha analizado una muestra de un total de 3.476 personas -de las cuales 1.729 padecían la enfermedad y 1.747 estaban sanas-, con edades entre los 16 y 53 años y un 56 % de representación de mujeres procedentes de 12 muestras internacionales de distintos países. El objetivo ha sido identificar cambios epigenéticos asociados al trastorno bipolar.
Entre los resultados más destacados, el equipo investigador ha identificado 47 regiones con modificación epigenética asociadas con el diagnóstico de trastorno bipolar y, de estas, se vio cómo varias son regiones genéticas implicadas en procesos relacionados con la neurotransmisión, la respuesta inmune y la regulación celular. Además, el estudio también demuestra que las puntuaciones de polimetilación, que son indicadores epigenéticos que integran múltiples marcas químicas en el ADN que pueden activar o desactivar genes, combinadas con los actuales modelos genéticos, pueden mejorar la capacidad predictiva del trastorno bipolar, especialmente en el trastorno bipolar tipo I.
“Estos resultados refuerzan la idea de que los factores epigenéticos más influenciados por los factores ambientales pueden aportar información complementaria a la genética (más estable) y contribuir, en el futuro, en el desarrollo de indicadores biológicos útiles para el diagnóstico, así como la toma de decisiones clínicas en salud mental”, comenta Elisabet Vilella, una de las investigadoras implicadas en el estudio.
El estudio ha contado, también, con la participación de centros de investigación y universidades de Europa, América del Norte y Australia, en el marco de una gran colaboración internacional bajo el paraguas del Psychiatric Genomics Consortium Bipolar Disorder Working Group.
La publicación representa un nuevo reconocimiento a la investigación impulsada desde el territorio en el ámbito de la psiquiatría y la salud mental, y consolida el posicionamiento de los centros participantes como referentes en investigación traslacional e innovación biomédica.
Referencia bibliográfica
Tesfaye, M., Stavrum, A. K., Höffler, K. D., O’Connell, K. S., David, F. S., Garrett, M. E., Hesam-Shariati, S., Overs, B. J., Pisanu, C., Spano, L., Watkeys, O. J., Weihs, A., Ardau, R., Ashley-Koch, A. E., Athanasiu, L., Beckham, J. C., Bourassa, K. J., Chillotti, C., Djurovic, S., Drange, O. K., … Le Hellard, S. (2026). DNA methylation signatures associated with bipolar disorder in peripheral blood improve prediction models. EBioMedicine, 128, 106284.
Publicación online anticipada: https://doi.org/10.1016/j.ebiom.2026.106284