Aún no se conocen bien los mecanismos que hacen que se origine y progrese la enfermedad hepática crónica más frecuente en el mundo: la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD). Ahora, un estudio de la Universidad de Barcelona ha identificado un nuevo factor en el desarrollo de la enfermedad: la proteína ENT1, que permite que entren en la célula pequeñas moléculas esenciales para el funcionamiento de las células del hígado. Los resultados del trabajo, realizado con pacientes y modelos animales, abren la puerta a explorar futuras terapias.
La investigación, publicada en la revista Metabolism, la lidera la profesora Sandra Pérez-Torras, del Departamento de Bioquímica y Biomedicina Molecular de la Facultad de Biología, el Instituto de Biomedicina (IBUB) y el Instituto de Investigación Sant Joan de Déu (IRSJD). En el trabajo también han tenido una participación destacada el catedrático Marçal Pastor-Anglada (UB, IBUB e IRSJD); la investigadora posdoctoral Aida Mata-Ventosa (UB, IBUB e IRSJD), una de las primeras autoras del artículo, y la investigadora Maria Isabel Hernández-Alvarez (UB e IBUB).
Sonia Fernández-Veledo, del Instituto de Investigación Biomédica Catalunya Sud (IRB CatSud), la Universidad Rovira i Virgili y el Área de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas del CIBER (CIBERDEM), también colidera el trabajo, que se ha desarrollado con expertos de otras instituciones nacionales e internacionales.
Protección frente a la grasa, la inflamación y la fibrosis
Esta patología crónica, que no está causada por el consumo de alcohol, sino por alteraciones metabólicas como la obesidad, se caracteriza por la acumulación excesiva de grasa en el hígado y puede evolucionar hacia formas más graves, como la fibrosis avanzada o el cáncer de hígado.
Para averiguar los mecanismos hepáticos que contribuyen a las primeras fases de la enfermedad, los investigadores se han centrado en ENT1, una proteína transportadora que regula la entrada a través de la membrana plasmática de las células de pequeñas moléculas llamadas nucleósidos. Así, el equipo ha estudiado la expresión de ENT1, es decir, hasta qué punto está activo el gen que dirige la producción de este transportador, y su impacto en el metabolismo del hígado y del organismo.
Experimentos en ratones con y sin ENT1 han permitido establecer una relación entre este transportador, los niveles de nucleósidos —especialmente la adenosina, un nucleósido que interviene en la regulación de la inflamación y en la respuesta de las células al estrés— y la aparición de las alteraciones características de la enfermedad.
Los resultados muestran que la deficiencia de ENT1 reduce los niveles de adenosina en el hígado y protege a los animales frente a la inflamación, la fibrosis y la acumulación excesiva de grasa en este órgano. Además, los ratones sin ENT1 presentan una mejor tolerancia a la glucosa y una mayor sensibilidad a la insulina, lo que apunta a que los efectos del transportador podrían ir más allá del hígado y afectar al metabolismo global del organismo.
Un papel diferente según la fase de la enfermedad
El análisis de biopsias hepáticas de pacientes y bases de datos de expresión génica han complementado los resultados de los modelos animales, mostrando que la expresión hepática de ENT1 varía a lo largo de la MASLD. En las fases iniciales, es más elevada (tanto en humanos como en ratones), pero disminuye a medida que la enfermedad progresa. Esto sugiere que este transportador está regulado de forma diferente según el estadio de la patología.
«La mayor expresión de ENT1 en las fases iniciales podría contribuir a transportar e internalizar la adenosina en el hígado, lo que estaría en sintonía con la aparición y progresión inicial de la enfermedad», explican los autores.
Los datos de pacientes también refuerzan la posible implicación de ENT1 en el metabolismo de todo el organismo. En personas con MASLD en fases iniciales, una mayor expresión de ENT1 en el hígado se asocia con niveles más elevados de insulina y con un índice HOMA-IR más alto, un indicador de resistencia a la insulina.
«En conjunto, estos resultados identifican a ENT1 como un regulador del metabolismo sistémico de los nucleósidos y de la homeostasis metabólica, y ponen de relieve el transporte de nucleósidos como un eje hasta ahora poco valorado que contribuye al desarrollo y la progresión de la MASLD», subrayan los investigadores.
Una vía terapéutica con mucho potencial
Los resultados de este estudio sitúan a este transportador como una posible diana para explorar nuevas estrategias terapéuticas. Además, ENT1 presenta especial interés porque ya existen fármacos capaces de inhibir su actividad, y algunos de estos compuestos ya se encuentran en diferentes fases de desarrollo clínico. «Por tanto, ENT1 no es una diana farmacológica desconocida, aunque su posible uso en la MASLD todavía requiere mucha más investigación, especialmente en humanos y con mayores cohortes», concluyen los investigadores.
Referencia
Mata-Ventosa, Aida et al. «Equilibrative nucleoside transporter 1 deficiency protects against diet-induced MASLD and is stage-associated in human liver disease». Metabolism: Clinical and Experimental, 2026. DOI: 10.1016/j.metabol.2026.156710.
El Castell del Cambrer de Reus acogió, este pasado lunes 21 de septiembre, una nueva edición de las microcharlas divulgativas ‘Recerca pel canvi’, organizadas en el marco de la Noche Europea de la Investigación por el IRB CatSud y con la colaboración de la Universidad Rovira i Virgili y el Ayuntamiento de Reus. La sesión reunió a cerca de 80 personas, que pudieron descubrir de manera amena y accesible algunos de los proyectos de investigación que se llevan a cabo en el territorio.
A lo largo de la tarde, investigadores e investigadoras del IRB CatSud, el ICIQ, el ICAC, el IPHES y la Universidad Rovira i Virgili ofrecieron charlas breves sobre temas tan diversos como la salud cardiovascular, el patrimonio, la sostenibilidad o la nanociencia, acercando la investigación a la ciudadanía con un lenguaje llano y lenguaje.
La actividad forma parte de la programación de la Noche Europea de la Investigación en Tarragona, una iniciativa que tiene como objetivo acercar la ciencia y sus protagonistas al conjunto de la sociedad y mostrar el impacto de la investigación en la vida cotidiana.
La sarcopenia es un síndrome asociado al envejecimiento que se caracteriza por una pérdida progresiva de fuerza, masa muscular y rendimiento físico. Su desarrollo es multifactorial e intervienen aspectos como la edad, el nivel de actividad física, la alimentación y los cambios en la composición corporal a lo largo de su vida. Entre estos últimos, la cantidad y distribución de la grasa corporal pueden desempeñar un papel relevante.
“La grasa abdominal no se distribuye de la misma forma en todas las personas ni tiene las mismas características según se acumula bajo la piel o alrededor de los órganos”, explica Anna Pedret, investigadora del grupo de investigación en Nutrición Funcional, Oxidación y Enfermedades Cardiovasculares (NFOC-Salut) de la Universidad Rovira i Virg. El grupo estudia, junto con investigadores del Instituto de Investigación Biomédica Catalunya Sud, y con la participación del Hospital Universitario Sant Joan de Reus y la Universidad de La Rioja, la relación entre esta distribución de la grasa y diferentes indicadores de salud. En un trabajo anterior, ya se había analizado su relación con alteraciones metabólicas, y ahora ha estudiado su asociación con diferentes parámetros relacionados con la sarcopenia.
La nueva investigación, publicada en la revista Frontiers in Endocrinology , se ha realizado con 72 personas de entre 60 y 74 años del entorno del Camp de Tarragona, 49 de las cuales eran mujeres. Las investigadoras han estudiado la cantidad y distribución de la grasa abdominal mediante ecografía, diferenciando entre el tejido adiposo visceral (VAT), situado alrededor de los órganos, y el tejido adiposo subcutáneo (SAT), que se encuentra bajo la piel. Claudia Jiménez-ten Hoevel, primera firmante del artículo, destaca las ventajas de la ecografía respecto a los métodos de evaluación habituales: «Las medidas habituales como la circunferencia de cintura o el índice de masa corporal no nos permiten saber cómo se distribuye la grasa dentro del organismo. Gracias a la validación de la ecografía para hacer este tipo de medidas.
Para evaluar el estado muscular y la capacidad funcional de las personas de la muestra, las investigadoras midieron tres aspectos: la masa muscular, la fuerza de prensión de la mano y el rendimiento físico, con el test de velocidad de la marcha.
Los resultados muestran que la distribución de la grasa abdominal se asocia de forma distinta con los parámetros relacionados con la sarcopenia según el sexo. Tanto en hombres como en mujeres, una mayor cantidad de grasa visceral (VAT) se asoció con una mayor masa muscular, pero también con menor fuerza muscular. En las mujeres, además, la grasa subcutánea abdominal (SAT) fue el único tipo de grasa que se asoció con un peor rendimiento físico.
Estos resultados ponen de manifiesto que, más allá de la cantidad de grasa acumulada, también es importante su distribución, sobre todo en el contexto del envejecimiento y la salud muscular. Por eso, el equipo defiende que tener en cuenta la distribución de la grasa abdominal aporta información relevante para evaluar los diferentes componentes de la sarcopenia.
Una forma accesible de estudiar la grasa abdominal
Uno de los intereses del estudio es el uso de la ecografía para determinar la distribución de la grasa abdominal. Actualmente, en la práctica clínica habitual, el riesgo asociado a la grasa abdominal se evalúa mediante el perímetro de la cintura. Sin embargo, esta medida es tan sencilla como limitada, ya que no permite distinguir entre grasa subcutánea y visceral. Las técnicas de imagen como la resonancia magnética o la tomografía computarizada ofrecen esta información con gran precisión, pero tienen un elevado coste, requieren equipamientos especializados y no son fácilmente accesibles en la atención primaria.
La ecografía, en cambio, es una técnica no invasiva y más accesible que permite estimar la grasa visceral y subcutánea: «Nos permite diferenciar los compartimentos de la grasa abdominal de una manera no invasiva y más accesible que otras técnicas de imagen. Esta información puede complementar medidas habituales como la circunferencia de cintura o el índice Jiménez-ten Hoevel.
Referencia: Jiménez-ten Hoevel C, Gironès I, Nicolás-Marzo J, Besora-Moreno M, Queral J, Valls RM, Pérez-Matute P, Motilva MJ, Llauradó E, Solà R y Pedret A (2026) Distribución de la grasa abdominal evaluada por ultrasonido y su relación con los parámetros de sarcopenia en adultos mayores jóvenes de la comunidad: un estudio transversal . Frente. Endocrinol. 17:1888492. doi: 10.3389/fendo.2026.1888492
Durante la menopausia se producen cambios biológicos relevantes que pueden influir en la salud cardiovascular. ¿Sabes de cuáles se trata? Y, ¿te has preguntado alguna vez si pudiéramos aprender el truco que utilizan las plantas para generar energía? Estas y otras cuestiones serán abordadas de la mano de investigadores e investigadoras de los cuatro centros de investigación del territorio y de la Universidad Rovira i Virgili (URV) el próximo lunes 21 de septiembre en el Castillo del Camarero de Reus, a partir de las 18 horas.
Todo ello, será durante otra edición de las microcharlas ‘Recerca pel canvi’, uno de los actos previos de la Noche Europea de la Investigación de este 2026. Esta sesión de intervenciones breves está organizada por el Instituto de Investigación Biomédica Catalunya Sud (IRB CatSud) con colaboración de la URV y el Ayuntamiento. Los ponentes que participarán en el encuentro representan a los centros de investigación IRB CatSud, ICIQ, IPHES e ICAC, y también los habrá de la URV.
La salud cardiovascular, la nutrición, la microbiota, la nanociencia, la arqueología y el patrimonio serán los temas protagonistas de las intervenciones de este año. Las charlas, de unos 10 minutos de duración, tienen un formato ágil, y los ponentes utilizan un lenguaje llano, divulgativo y accesible. Este enfoque da al acto un carácter cercano, distendido y participativo, puesto que se fomenta que el público asistente intervenga, comparta opiniones y plantee preguntas.
El objetivo del encuentro es que los diferentes centros de investigación participantes puedan acercar la ciencia que desarrollan a la ciudadanía, dando a conocer sus estudios y proyectos de una forma más comprensible y accesible para todos.
Los ponentes y los temas de las charlas serán los siguientes:
1. Menopausia y salud cardiovascular: entender los cambios para ganar salud – Olivia Burton (IRB CatSud).
2. La dieta que nos ha hecho humanos – Marina Lozano Ruiz (IPHES-BÚSQUEDA).
3. Reinventando la fotosíntesis con nanociencia – Carla Casadevall Serrano (URV, ICIQ).
4. Entonces que explican paisajes: agricultura y vida cotidiana en la antigua Grecia – Marina Daniel Pena (ICAC).
5. Los usos de la memoria y el patrimonio: la gestión patrimonial de los monumentos franquistas – Berta Pla Romero (URV).
6. Una arqueóloga removiendo la basura – Maria Joana Gabucio Vilarrasa (URV).
7. Metabolitos, microbiota y ritmos circadiarios: los tres vértices de un círculo vicioso que promueve salud (o enfermedad) – Aleix Ribas Latre (IRB CatSud).
Actas de la Noche Europea de la Investigación
La Noche Europea de la Investigación es una iniciativa divulgativa que tiene su actividad central con la feria de talleres científicos, que tendrá lugar en la plaza Corsini de Tarragona la tarde del viernes 25 y la mañana del sábado 26 de septiembre . Entre los dos días, 50 talleres pondrán a científicos al alcance de los asistentes propuestas muy experimentales, de diferentes ámbitos de conocimiento, para acercar la ciencia, en su variedad de disciplinas, a pequeños y mayores de forma lúdica y accesible.
La Noche Europea de la Investigación es un evento público de divulgación científica que tiene lugar cada año simultáneamente en 300 ciudades de 30 países del continente europeo. Desde 2018 la URV organiza en la demarcación de Tarragona esta iniciativa, que ha ido creciendo y consolidándose en estos nueve años y que en la edición anterior contó con la participación de miles de personas en toda la demarcación. El objetivo de la Noche Europea de la Investigación es acercar la investigación y sus protagonistas a públicos de todas las edades y dar a conocer la investigación y la innovación en un lenguaje llano y comprensible.
La información detallada con todas las actividades de la Noche Europea de la Investigación se puede consultar en la web tarragona.nitdelarecerca.cat
Un estudio liderado por investigadores del ámbito clínico del Hospital Universitario Sant Joan de Reus y del Grupo de Autoinmunidad, Infección y Trombosis del IRB CatSud y la Universidad Rovira i Virgili, identifica el perfil lipídico, determinado durante las primeras 24 y 48 horas tras el ingreso en la Unidad de Cuidados en pacientes con sepsis que han requerido un control invasivo precoz del foco infeccioso.
El trabajo, publicado recientemente en la revista BMC Infectious Diseases (2026) con el título “Admission lipid profile and outcomes in sepsis requiring early invasive source control” , es el primero que evalúa de forma específica el valor del perfil lipídico en la evolución de los pacientes con sepsis. Los lípidos, que incluyen el colesterol y otras grasas presentes en la sangre, desempeñan un papel importante en la regulación de la respuesta inflamatoria e inmunitaria y el estudio analiza este papel en pacientes que habían recibido un control precoz de la infección mediante procedimientos invasivos. En el estudio se incluyeron pacientes con distintos tipos de infecciones graves, tales como infecciones urinarias, abdominales y de la piel.
Ingresados en la UCI entre 2016 y 2023
La investigación, de carácter observacional y retrospectivo, se ha llevado a cabo a partir de pacientes ingresados en la UCI del Hospital Universitario Sant Joan de Reus entre los años 2016 y 2023. En total, se analizaron los datos de 150 pacientes adultos que cumplían los criterios diagnósticos de sepsis y que disponían de 4 determinaciones del perfil el ingreso. Los resultados muestran que los pacientes que no sobrevivieron presentaban un patrón metabólico más desfavorable, caracterizado por concentraciones más bajas de colesterol HDL-C, LDL-C y colesterol total, así como mayores niveles de triglicéridos e hipoalbuminemia.
Uno de los resultados más destacados del estudio es que los pacientes que presentaban niveles más bajos de colesterol HDL-C (colesterol bueno) durante las primeras horas de ingreso en la UCI tenían un mayor riesgo de morir durante la hospitalización. Esta asociación se mantenía incluso después de tener en cuenta otros factores clínicos y aunque el foco de la infección hubiera sido controlado de forma adecuada y precoz. Además, el colesterol HDL-C fue el parámetro que mostró una mayor capacidad para identificar a los pacientes con peor pronóstico. Este resultado refuerza su potencial como herramienta para ayudar a los profesionales sanitarios a detectar precozmente los casos con mayor riesgo y adaptar su seguimiento y tratamiento.
Según los investigadores, estos resultados aportan una nueva perspectiva sobre las alteraciones metabólicas asociadas a la sepsis y sugieren que la determinación precoz del perfil lipídico podría contribuir a una mejor estratificación del riesgo ya una identificación más precisa de los pacientes con peor pronóstico, incluso cuando el foco infeccioso ha sido controlado de forma.
Este estudio abre la puerta a futuras investigaciones orientadas a validar a estos biomarcadores en cohortes más amplias ya explorar nuevas estrategias terapéuticas basadas en la modulación del metabolismo lipídico en la sepsis.
Un estudio liderado por la URV, con la participación del IRB CatSud, concluye que una dieta rica en fibra y cereales integrales reduce el riesgo de muerte, especialmente por cáncer, en personas con alto riesgo cardiovascular
Durante años, buena parte del debate sobre los hidratos de carbono se ha centrado en la cantidad. Sin embargo, cada vez existen más evidencias de que la calidad de los alimentos que los aportan puede ser determinante para la salud. Un estudio internacional de la Universitat Rovira i Virgili (URV), el Institut de Recerca Biomèdica Catalunya Sud (IRB-CatSud) y el CIBEROBN concluye que las personas que consumen hidratos de carbono de mayor calidad presentan un menor riesgo de mortalidad, especialmente por cáncer. La investigación, publicada en la revista Food & Function, destaca la importancia de priorizar alimentos ricos en fibra, como las frutas, las verduras, las legumbres, los frutos secos y los cereales integrales, frente a los productos elaborados con harinas refinadas o las bebidas azucaradas.
El equipo investigador ha trabajado con datos de 7.210 participantes del proyecto PREDIMED, uno de los ensayos clínicos más importantes sobre dieta mediterránea y salud cardiovascular. Todos los participantes —hombres de entre 55 y 80 años y mujeres de entre 60 y 80 años— presentaban un alto riesgo cardiovascular y fueron seguidos durante un periodo medio de seis años. Durante ese tiempo se registraron 425 fallecimientos, de los cuales 169 se debieron al cáncer y 103 a enfermedades cardiovasculares.
Más allá de la cantidad de hidratos
Para evaluar la calidad de los hidratos de carbono de la dieta, el equipo investigador utilizó el Carbohydrate Quality Index (CQI), que combina cuatro características de los alimentos ricos en hidratos de carbono: el contenido en fibra, la proporción de cereales integrales respecto a los refinados, el índice glucémico —es decir, la velocidad con la que un alimento eleva la glucosa en sangre— y la proporción de hidratos de carbono procedentes de alimentos sólidos en comparación con las bebidas azucaradas. El objetivo fue evaluar la calidad global de la dieta y no limitarse a contabilizar los gramos de hidratos de carbono consumidos.
Los resultados revelan que las personas de la muestra que siguieron una peor dieta —en lo que respecta a la calidad de los hidratos de carbono que consumían— presentaron un 28 % más de riesgo de morir por cualquier causa y un 48 % más de riesgo de morir por cáncer que aquellas con un consumo de hidratos de carbono de mejor calidad. «Tradicionalmente se ha prestado mucha atención a la cantidad de hidratos de carbono de la dieta, pero nuestros resultados indican que su calidad puede ser aún más relevante para preservar la salud y aumentar la esperanza de vida», subraya Jordi Salas-Salvadó, catedrático distinguido de Nutrición de la URV, investigador ICREA y coautor del estudio.
La fibra y los cereales integrales, responsables de los beneficios
El análisis también ha permitido identificar qué componentes de los hidratos de carbono de calidad tienen mayor peso en esta asociación. Los beneficios se explican principalmente por un mayor consumo de fibra y de cereales integrales. De hecho, las personas con una menor ingesta de fibra presentaban un 51 % más de riesgo de morir por cualquier causa y un 72 % más de riesgo de morir por cáncer. También se observó un aumento del riesgo entre los participantes que consumían menos cereales integrales, mientras que el índice glucémico, analizado de forma aislada, no mostró una relación significativa con la mortalidad.
Según los investigadores, estos beneficios podrían explicarse porque los alimentos vegetales ricos en fibra también aportan vitaminas, minerales y otros compuestos bioactivos que contribuyen a mejorar la salud metabólica y a reducir el riesgo de enfermedades crónicas. Por ello, concluyen que una estrategia sencilla para mejorar la salud consiste en priorizar frutas, verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales, y reducir el consumo de bebidas azucaradas y productos elaborados con harinas refinadas.
Referencia: Vázquez-Lorente H, Nishi SK, Shyam S, Martínez-González MA, Corella D, Estruch R, Ros E, Gómez-Gracia E, Fiol M, Lapetra J, Serra-Majem L, Esteve-Luque V, Babio N, Fitó M, Toledo E, Sorlí JV, Zazpe I, Salas-Salvadó J. Carbohydrate quality index and mortality risk in older adults at high cardiovascular risk. Food & Function. 2026;17:4404-4414.
La diabetes tipo 2 y la resistencia a la insulina afectan a millones de personas en todo el mundo y aumentan considerablemente el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y otras patologías crónicas. Sin embargo, todavía no se conocen del todo los mecanismos biológicos que explican por qué estas alteraciones metabólicas se asocian con un menor índice de supervivencia. Un estudio internacional liderado por investigadores de la Universidad Rovira i Virgili, el Instituto de Recerca Biomèdica Catalunya Sud (IRB CatSud) y el CIBER de Obesidad y Nutrición (CIBEROBN) ha identificado una serie de patrones moleculares presentes en la sangre que permiten detectar a las personas con mayor riesgo de mortalidad.
La investigación, publicada en la revista Metabolism , se ha desarrollado en el marco del proyecto PREDIMED y se basa en la metabolómica, una disciplina que analiza cientos de moléculas del organismo para obtener una fotografía detallada de su funcionamiento. Estas moléculas, llamadas metabolitos, son producto de los procesos metabólicos del cuerpo y contienen información sobre factores genéticos, alimentación, estilo de vida o estado de salud de una persona.
El equipo investigador analizó muestras de plasma —fracción líquida de la sangre en las que flotan las células sanguíneas— de cerca de 700 personas de edad avanzada con un elevado riesgo cardiometabólico. Mediante técnicas avanzadas de espectrometría de masas, examinaron cientos de metabolitos e identificaron a 31 asociados a la diabetes tipo 2 y 105 relacionados con la resistencia a la insulina.
A partir de estos datos, los investigadores construyeron dos firmas metabolómicas, es decir dos huellas biológicas que reflejan los cambios del metabolismo cuando se desarrolla diabetes tipo 2 y resistencia a la insulina. Los resultados muestran que las personas con una presencia más marcada de estas firmas presentaban un riesgo significativamente superior de morir durante el período de seguimiento.
Más concretamente, los participantes con una huella metabólica asociada a la diabetes tipo 2 tenían un 52% más de riesgo de mortalidad por cualquier causa. En el caso de resistencia a la insulina, este incremento fue del 33%. Además, los investigadores identificaron varios metabolitos comunes a ambas alteraciones, que también se asociaban a peor pronóstico.
Para comprobar la solidez de los resultados, el equipo investigador replicó el análisis en tres grandes cohortes independientes de Estados Unidos, que contienen datos recopilados durante décadas: los estudios Nurses’ Health Study I , Nurses’ Health Study II y Health Professionals Follow-up Study . Esta validación externa confirmó a las asociaciones observadas inicialmente en la población mediterránea de PREDIMED.
«Estos resultados nos ayudan a entender mejor los mecanismos biológicos que conectan las alteraciones del metabolismo de la glucosa con riesgo de mortalidad», explica Jesús F. García Gavilán, investigador del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la URV. El investigador, primer firmante del artículo, también pone de manifiesto el potencial de la metabolómica: «Si reunimos suficiente evidencia, los metabolitos pueden ser una gran herramienta para determinar el nivel de riesgo de un paciente, e incluso abrirían la puerta a adoptar estrategias de prevención precisas y personalizadas».
El estudio es fruto de una amplia colaboración internacional entre instituciones de España y Estados Unidos, entre ellas la URV, el IRB CatSud, el CIBEROBN, la Universidad de Navarra, la Facultad de Salud Pública TH Chan de la Universidad de Harvard y el Broad Institute. La investigación ha estado liderada por investigadores del grupo ANUT-DSM de la URV, el IRB-CatSud y el CIBEROBN, y se enmarca en una línea de investigación en metabolómica impulsada a través de un proyecto de los National Institutes of Health, coordinado por los investigadores Jordi Salas-Salvadó (URV) y Frank Hu Navarra).
Referencia: García-Gavilán JF, Paz-Graniel I, Pérez-Acosta JA, Ruiz-Canela M, Li J, Clish C, et al. Perfiles metabolómicos de la diabetes tipo 2 y la resistencia a la insulina y sus asociaciones con la mortalidad total . Metabolism. 2026;156599.
Una investigación a cargo de personal investigador del Institut de Recerca Biomèdica Catalunya Sud (IRB CatSud), la red de CIBER CIBERobn (Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición) y la Universitat Rovira i Virgili (URV) se ha centrado, en el marco de un estudio publicado en la revista científica Andrology, en la calidad de la dieta vinculada con la calidad espermática y se ha concluido que los hombres que tienen una ingesta de frutos secos regulares tienen una mejor calidad espermática.
El estudio ha trabajado con una muestra de hasta 222 hombres sanos de entre 18 y 40 años participantes del proyecto internacional llamado Led-Fertyl. Se trata de un estudio transversal centrado en los factores dietéticos y de estilo de vida relacionados con la calidad del semen. Para analizar la relación entre el consumo de frutos secos y la calidad espermática, los investigadores recopilaron información detallada sobre los hábitos alimentarios de los participantes mediante cuestionarios nutricionales validados y la compararon con los resultados de sus seminogramas, la prueba clínica utilizada para evaluar parámetros como la concentración, el recuento o la movilidad de los espermatozoides.
Los participantes con un consumo más elevado de frutos secos presentaban menos probabilidades de mostrar alteraciones en la movilidad de los espermatozoides, uno de los factores que pueden afectar la fertilidad masculina. Más concretamente, el equipo investigador apunta que los hombres que consumían una ración diaria tenían un 75% menos de probabilidades de presentar problemas de movilidad espermática y un 69% menos de riesgo de tener alguna alteración en el seminograma.
Referencia del estudio
Dávila-Córdova E, Babio N, Valle-Hita C, Fernández de la Puente M, Beltran-Arasa A, Cebrián-Puig M, Fambuena-Perez V, García-Serrano I, Murphy MM, Salas-Salvadó J, Salas-Huetos A. Nut Consumption and Sperm Quality in Healthy Men: Results From the Led-Fertyl Study. Andrology. 2026. https://doi.org/10.1111/andr.70204
Tomar decisiones precipitadas, actuar sin valorar suficientemente las consecuencias o dejarse llevar por impulsos momentáneos son algunas de las manifestaciones de la impulsividad. Este rasgo psicológico se ha relacionado a menudo con conductas poco saludables, como el tabaquismo, el consumo de sustancias, así como con problemas de salud mental y una peor calidad de vida. Sin embargo, hasta ahora existían pocas evidencias sobre cómo se puede modificar la impulsividad en personas mayores sin trastornos psiquiátricos diagnosticados.
Ahora, una investigación liderada por personal investigador de la Universitat Rovira i Virgili (URV), el Institut de Recerca Biomèdica Catalunya Sud (IRB CatSud) y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBEROBN) ha demostrado que una intervención que combina una dieta mediterránea hipocalórica, actividad física regular y apoyo conductual puede reducir los niveles de impulsividad. Los resultados se han publicado en Psychotherapy and Psychosomatics, una de las revistas de referencia internacional en los campos de la psicología y la psiquiatría.
El estudio se basa en el análisis de los datos de 306 participantes de PREDIMED-Plus Cognición, un subproyecto que evalúa la función cognitiva y diversos aspectos de la salud mental dentro del gran ensayo clínico PREDIMED-Plus. Las personas participantes fueron distribuidas aleatoriamente en dos grupos: uno siguió un programa intensivo de cambio de estilo de vida, con el objetivo de reforzar la adhesión a una dieta mediterránea baja en calorías, aumentar la práctica de actividad física y consolidar estos hábitos mediante estrategias de apoyo conductual; el otro grupo recibió únicamente recomendaciones generales sobre dieta mediterránea.
La impulsividad se evaluó al inicio del estudio y a lo largo de los tres años de seguimiento mediante cuestionarios de personalidad y diferentes pruebas cognitivas.
Mejora del autocontrol y de la toma de decisiones
Al cabo de tres años, las personas que habían participado en la intervención intensiva presentaron una reducción significativa, entre leve y moderada, de los niveles de impulsividad respecto al grupo control. Los resultados indican una disminución de la tendencia a actuar de forma irreflexiva y una mejora de la capacidad para valorar las consecuencias de las decisiones.
Además, los participantes mostraron una mayor predisposición a priorizar beneficios futuros por encima de recompensas inmediatas, un cambio de comportamiento especialmente relevante porque está relacionado con una mejor autorregulación y con el mantenimiento de hábitos saludables a largo plazo.
“Es la primera vez que se demuestra que una intervención multimodal puede modular la impulsividad en adultos mayores, con un potencial impacto en la prevención de futuras enfermedades crónicas”, destaca Carlos Gómez Martínez, investigador posdoctoral de Helse Vest y la Universidad de Bergen (Noruega).
Por su parte, Jordi Salas-Salvadó, catedrático de Nutrición de la URV y colíder del estudio, subraya que los beneficios de los hábitos saludables van más allá de la salud física. “Una mejor capacidad de autorregulación puede favorecer una toma de decisiones más consciente, facilitar el mantenimiento de conductas saludables en el tiempo y contribuir al bienestar psicológico”, señala.
El estudio ha sido desarrollado por personal investigador de la Unidad de Nutrición Humana de la URV, el IRB CatSud y el CIBEROBN, en el marco del proyecto PREDIMED-Plus, impulsado por diversos grupos del CIBER del Instituto de Salud Carlos III. La investigación ha contado con financiación de los proyectos europeos Eat2BeNice y PRIME, así como de otros proyectos competitivos del ISCIII.
Referencia científica
Gómez-Martínez C, Shyam S, Camacho-Barcia L, Margara-Escudero HJ, Babio N, Forcano L, Corella D, Cuenca-Royo A, de la Torre R, Jimenez-Murcia S, Pintó X, Fitó M, Fernández-Carrión R, Matura S, Franke B, Haavik J, Fernández-Aranda F, Salas-Salvadó J. Psychotherapy and Psychosomatics (2026). DOI: 10.1159/000550126.
Lo que come una mujer durante el embarazo no solo influye en su salud, sino también en el desarrollo futuro de su hijo. En concreto, la calidad de los carbohidratos de la dieta —es decir, cómo afectan a los niveles de azúcar en sangre— podría tener un papel clave en el desarrollo cognitivo y motor de los niños.
Esta es una de las principales conclusiones de dos estudios en los que ha participado el IRB CatSud, que apuntan que las dietas con un impacto más elevado sobre la glucosa en sangre se asocian con peores resultados en diferentes áreas del neurodesarrollo infantil.
No todos los carbohidratos actúan igual en el organismo. Algunos provocan aumentos rápidos de la glucosa en sangre, mientras que otros lo hacen de manera más progresiva. Esta diferencia se mide a través del índice glucémico y la carga glucémica. En general, los alimentos frescos y ricos en fibra —como fruta, verdura, legumbres o cereales integrales— tienen un efecto más moderado, mientras que los productos más refinados tienden a generar respuestas más rápidas.
En uno de los estudios, se realizó el seguimiento de más de un millar de mujeres embarazadas y de sus hijos durante los primeros años de vida. Los resultados indican que una mayor ingesta de carbohidratos con valores elevados de índice y carga glucémica durante la gestación se asocia con puntuaciones más bajas en lenguaje y habilidades motoras en los niños pequeños.
Un segundo trabajo, con un seguimiento más prolongado hasta la etapa preescolar, refuerza estos resultados. En este caso, se observaron diferencias en aspectos como la velocidad de procesamiento, las habilidades no verbales o la coordinación visuomotora en función de la calidad de los carbohidratos consumidos durante el embarazo.
La coincidencia entre ambos estudios apunta a la necesidad de prestar más atención a este factor dentro de las recomendaciones nutricionales para embarazadas. Más allá de la cantidad de carbohidratos, los investigadores subrayan la importancia de priorizar aquellos que tienen un impacto más suave sobre la glucosa, con el objetivo de favorecer un desarrollo cerebral óptimo desde las primeras etapas de la vida.
En esta investigación han participado equipos de la Universidad Rovira i Virgili y del IRB CatSud, entre otras instituciones, en el marco de cohortes de seguimiento de madres y niños.
Referencias bibliográficas
Panisello L, Mateu-Fabregat J, Novau-Ferré N, Ayala-Aldana N, Bernardo-Castro S, Ferrer M, Jiménez-Arenas P, Llurba E, Lassale C, Gómez-Roig MD, Vioque J, González-Palacios S, Contreras-Rodríguez O, Foraster M, Gascon M, Sunyer J, Awad C, Júlvez J, Bulló M. Exploring the relationship between maternal carbohydrate quality and quantity during pregnancy and early childhood neurodevelopment: a prospective cohort study within the BiSC cohort. Eur J Nutr. 2025 Dec 1;64(8):327. doi: 10.1007/s00394-025-03829-0.
Mateu-Fabregat J, Canals J, Jardí C, Hernández-Martínez C, Voltas N, Bulló M, Arija V. Associations of maternal dietary carbohydrate intake, glycemic index, and glycemic load during pregnancy with offspring neurodevelopment. Eur J Pediatr 184, 721 (2025). https://doi.org/10.1007/s00431-025-06519-5